¿Para quién nos vestimos las mujeres? Es una de las preguntas del millón. Hay quienes sostienen que para nosotras mismas, hay quienes dicen que para las otras mujeres y hay quienes aseguran que para los hombres. Y aquí está el tema. Más allá de discutir para quién nos vestimos, es innegable que nuestro estilo está muy influenciado por lo que opinan ellos. Tanto es así que algunas mujeres directamente prefieren salir de compras con sus parejas para que las ayuden a elegir la ropa. Otras apenas llegan a la casa corren a mostrarle la nueva adquisición al marido y si a ellos no les gusta, todo vuelve a la bolsa para un cambio inmediato.
Hay casos de mujeres que modifican radicalmente su manera de vestir según la pareja que tienen. Y no falta la que se mimetiza completamente con su "amor" a la hora de vestirse.
En general, las mujeres siempre queremos que los hombres opinen sobre nuestro vestuario, aunque después no les hagamos caso. Cuántas veces, además, les hacemos preguntas como "¿Me queda bien?", "¿Me ves más flaca?" y ante una respuesta negativa por parte de ellos, nos terminamos enfureciendo a tal punto de arruinar la salida.
En general, a ellos les gusta el look sexy y llamativo, aunque algunos prefieren que su mujer se vea clásica y elegante y deje la femme fatale puertas adentro. Por otra parte, entienden poco o les cuesta más aceptar los hits de moda que no son muy femeninos como los vestidos balloon, el talle princesa, los leggings o las prendas overzise.
Hablando con amigas sobre este tema, pude identificar tres clases de hombres con actitudes completamente diferentes con respecto a nosotras y a la moda.
Están los que opinan y participan: son los que se dan cuenta hasta el más mínimo cambio que nos hacemos y nos dan su opinión sobre todo: el vestido que elegimos, el nuevo color de pelo que tenemos, el zapato que estrenamos. No se pierden detalle. Muchas veces nos volvemos dependientes de su opinión para poder decidir y siempre estamos a último momento con la pregunta "¿Este o este?".
Están los que son completamente indiferentes: no reaccionan ante un nuevo corte de pelo ni se dan cuenta de que el vestido negro que acabamos de ponernos es nuevo. No opinan, y ante la pregunta "¿cómo me queda?", la respuesta es muda.
Finalmente, están los hombres que tienen una postura intermedia, que opinan pero sin fanatismos. Son los que dicen "qué linda estás", si les parece bien lo que elegiste, pero no te van a decir: "eso no me gusta", para evitar cualquier discusión.
Chicas: lo ideal siempre es mantener el look que a una más le gusta, pero también conseguir la aprobación de la pareja, ya sea que opine mucho, poquito o nada.
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