El escepticismo total es imposible. Puedo dudar de todo, pero no puedo dudar de que dudo. Si dudo, pienso; si dudo, soy. Puedo engañarme con respecto a todo, menos con respecto al hecho de que yo, que me engaño, soy. "No temo los argumentos de... quienes dicen ¿Y si te engañas? Si me engaño, soy. Quien no es, no puede siquiera engañarse; y por eso, si me engaño, soy. Así, pues, ya que soy yo que me engaño, ¿cómo puedo engañarme de que soy, si es cierto que soy yo que me engaño? Puesto que sería yo quien se engañase, aun cuando yo me engañase no me engañaría en cuanto a saber que soy". Con esas palabras replicaba San Agustín a los escépticos.
.
.
.
-Si alguien entiende esto, y por qué las fotocopias del colegio salen tan chotas, avise.
1 comentario:
Que si vos sabés quién sos, nunca tendrías que dudar de vos mismo. Aunque se puede dudar de quién sos, pero no de tu duda. Si sabés quien sos, y sabés a quienes tenés al lado, no hay tal duda. Porque no tendrías por qué dudar.
(Creo que te confundí más de lo que ya estabas)
un beso señorita.
Tu visitante.
Publicar un comentario