
Es como si se peleara mi cerebro con mi corazón. Uno dice mandalo a la mierdaaaa! a los gritos, mientras el otro más calmo dice tene paciencia, sabés que te morís en vida si no estás con él. Los dos tienen razón. Y al final (como la mayoría de las veces) termino siguiendo al corazón. Es como si me comiera TODO el orgullo (que para mi es intocable, practicamente es lo que guía mi vida) en un gran sandwich (metáfora salida de una charla con malena) e hiciera todo lo contrario a lo que haría normalmente. En vez de saltar por algo, no digo nada. Me lo callo. (Está mal, LO SE). Pero juro que no puedo, es más fuerte que yo. Es más fuerte de lo que yo pensé que alguna vez era capaz de sentir. Y lo peor de todo, lo más choto, es que no se da cuenta (o se hace el que no).
"ya banqué lo que nadie se imagina"
"no creerías las cosas que he hecho por él"
1 comentario:
La primer frase. Esa canción.
Ok. Hola, depresión.
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