domingo, febrero 7

A menos que sea domingo



Te recuerdo en lo profundo de mi olvido
donde el dolor hace nido en tus fotos.
Yo que siempre sembré calmas
coseché las tempestades
de tus ojos, y tu alma
la de noches y mañanas
toda una vida partida en mitades.
Te miraba desde lejos
viendo como te alejabas
de mi puerta y de mis dudas
también de mi perfecta coartada
pero para este dolor no quedan balas.
Te recuerdo como siempre entre fantasmas
como se recuerda cualquier decepción.
Una espera, 10 minutos,
y una angustia en miligramos
todo empieza a dar lo mismo
a menos que sea domingo
y el corazón se te escape entre las manos.
Este círculo vicioso
de canciones y destrozos
de ese lunar en tu espalda
que me hizo perder la calma
y refugiarme en la culpa de ser yo.
De dolores clandestinos
de futuros sin destino
ni colores, ni caminos,
ni “ te espero ”, ni tu cara
ni llamarte nunca más como siempre a las dos.
No hay piedad en este calvario
ni tu ropa en el armario
ya no hay más sueños dorados
ni te absuelvo del pecado
de matarme sin siquiera avisar.
Te recuerdo caminando por tus dudas,
Como se recuerda lo que se perdió.
Como un ciego en una cárcel
que no pudo ni escaparse,
ni soñar ni imaginarse,
ni perderse ni encontrarse,
ni saber bien que es lo que pasó.
No me importa si no afino,
no se si es error o destino,
ni siquiera se si es bueno,
tener un pasaje al cielo,
si esta vez, vos no me vas a acompañar.
Demasiado para un pobre,
que no quiso ni su nombre,
ni este tiempo meridiano,
ni pasar otro verano,
esperando que no empieces a llorar.
De ese agosto legendario,
a este invierno sin tus labios,
mi suerte desaparece,
mientras tus temores crecen,
y me hacen no querer la salvación.
Ni del cuerpo ni del alma,
Ni nada que tenga calma,
ni la lluvia en la ventana,
ni una visita a tu cama,
ni nada que no me llame la atención.
La esperanza interminable
y esas puertas no se abren,
no se pierde lo que no se tiene,
ni tampoco lo que duele.
Te recuerdo como antes recordaba,
Cualquier cosa que no tuviera pasión.

No hay comentarios.: