jueves, febrero 4

La hija del fletero, linda infinita. Volvió a Madrid, donde parece que es feliz. Ese día me mandó al descenso. Recuerdo como su mirada me volteó. Pero dos que se quieren, se dicen cualquier cosa. Ay ! si pudieras recordar sin rencor. En mi buzón hay un par de cartas suyas, fueron juntandose y no tengo el valor... Todavía su amor me descargas (nunca tuvo higo seco junto a mi). Pero a los ciegos no les gustan los sordos y un corazón no se endurece por que sí. No calentás la misma cama por dos noches me reclamaba y no la quise oír. Hice de todo por impresionarla y dejé huérfano todo su penar. No me gustó como nos despedimos, daban sus labios rocío y no bebí. Sopa de almejas es todo lo que como (Siempre fui menos que mi reputación).

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