El pitazo final de Chandía desató la locura dentro de la cancha, en un sector del enorme estadio Mineirao y en toda la ciudad de La Plata. Corrían como locos, desesperados y se buscaban para abrazarse y no soltarse más. Esas camisetas a rayas verticales de color rojo y blanco se apiñaron en el centro del campo de juego. Mientras todo el banco de suplente se lanzaba al encuentro con cada uno de los once gladiadores que lucharon a brazo partido, una final que quedará en la historia de esta edición. La 50º Santander Libertadores, ya viaja rumbo a la Argentina. Como en aquella otra final que este grupo ganó la final del torneo Apertura 2006, tanto la Bruja Verón como el resto de los muchachos, recordaron a su querido amigo Leandro Ruso Prátola.La cábala cami, la cábala.
SIMPLEMENTE: ¡GRACIAS!
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